martes, 9 de febrero de 2010

Don Quijote multado





El Mirón

Don Quijote multado

Por Luis Fernando Valero

La metáfora de este titular señala muy bien lo que está ocurriendo en una parte de España, que es Cataluña, con la lengua de Cervantes. El autor de El Quijote en varios capítulos de su obra magna habla de Cataluña. Pero concretamente en su capitulo LXI señala:

“Con palabras no menos comedidas que éstas le respondió el caballero, y, encerrándole todos en medio, al son de las chirimías y de los atabales, se encaminaron con él a la ciudad, al entrar de la cual, el malo, que todo lo malo ordena, y los muchachos, que son más malos que el malo, dos dellos traviesos y atrevidos se entraron por toda la gente, y, alzando el uno de la cola del rucio y el otro la de Rocinante, les pusieron y encajaron sendos manojos de aliagas. Sintieron los pobres animales las nuevas espuelas, y, apretando las colas, aumentaron su disgusto, de manera que, dando mil corcovos, dieron con sus dueños en tierra. Don Quijote, corrido y afrentado, acudió a quitar el plumaje de la cola de su matalote, y Sancho, el de su rucio. Quisieran los que guiaban a don Quijote castigar el atrevimiento de los muchachos, y no fue posible, porque se encerraron entre más de otros mil que los seguían.”

En la actualidad en este trozo de España se está persiguiendo y multando a aquellos comerciantes e industriales que tienen en sus establecimientos los rótulos en castellano, español, o que su documentación está en castellano o la propaganda y los carteles está en castellano y las multas pueden llegar a ser hasta de 10.000 euros.

A una señora de una humilde tienda de barrio, en donde se venden agujas, pequeña bisutería, ropa en pequeña escala, madejas de lana, bobinas de hilo, alfiles imperdibles, que por tener un papel al lado de la caja que pone: “los hilos no se devuelven” , le pusieron una multa de 3.200 euros.

¿Por qué ocurre esto? Porque en Cataluña hay un partido minoritario, nacionalista e independentista llamado ERC, Esquerra Republicana de Catalunya, que tiene de representación en España del 1,17% y en Cataluña el 7,81% de los electores; pero que se ha convertido en la llave para que puedan estar en el poder los partidos más mayoritarios, concretamente el PSOE_PSC y por ello ha impuesto unas condiciones draconianas para gobernar, entre ellas, que todas las tiendas deben tener sus documentos, sus carteles en catalán como mínimo, es decir se puede tener los carteles solo en catalán y no pasa nada, pero si los tienes solo en castellano te multan.

Pero todo ello como se comprende, es duplicar gastos, y en esta parte de España el español o castellano es idioma oficial y la ley, la Constitución Española, permite, teóricamente, que cada quien hable y haga lo que le parezca con el idioma, pues la lengua no tiene derechos, quienes tienen derechos son los ciudadanos que hablan las lenguas. Pero por lo visto los políticos nacionalistas no lo ven así, y los demás, por aquello del poder, miran para otro lado.

Tal aberración nace de unos políticos que imponen a los demás el idioma que debe ser usado solo por que ellos mantienen el criterio de que Cataluña no es España y como tienen la sartén por el mango y el mango también, hacen pasar por el embudo a todos los demás y los demás partidos tragan por aquello de que la silla y sus prebendas.

La deriva que está alcanzado este nacionalismo catalán empieza a lesionar la convivencia, la cual hasta ahora nunca ha sido un problema, pues la sociedad en el día a día cada uno habla lo que quiere en la calle y en su familia, lo que ignoran o desean ignorar estos nacionalistas es que Cataluña es una sociedad bilingüe, pues desde tiempos seculares Cataluña ha hablado dos idiomas o incluso tres o cuatro pues ha habido fases en su historia que esta tierra estuvo bajo el dominio francés.

La excusa que ponen es que el catalán como idioma estuvo perseguido por Franco que lo prohibió y por ello afirman que necesita ser protegido. Hay un libro al respecto “Catalunya sota el règim franquista. Informe sobre la persecució de la llengua i la cultura de Catalunya pel règim del general Franco”(Cataluña bajo el régimen franquista. Informe sobre la persecución de la lengua y la cultura de Cataluña por el régimen del general Franco).

En él se narran los dislates de la opresión franquista, pero si se lee con detenimiento esos dislates y esas aberraciones se observará, como ha señalado un catedrático en Derecho Constitucional, que ciertas partes del libro incitan a una reflexión. Pues algunos de sus pasajes tienen alguna similitud con ciertas realidades del presente respecto a la cuestión lingüística y cultural.

Es decir: si entonces había un espíritu de conquista que intentaba arrasar con la huella catalana y catalanista en la vida social de Cataluña, ahora hay un espíritu inquisitorial de signo contrario.

Al fin y al cabo, los nacionalismos tienen una raíz común y llevados al extremo, aunque situados en contextos distintos, siempre se muestran intolerantes.

“Son mediocres, incompetentes, cínicos, mentirosos, aprovechados, manipuladores, corruptos. Cuando no son sus causantes, los políticos se muestran incapaces de resolver la crisis económica, la inseguridad ciudadana, la decadencia crónica de la agricultura, la extensión del paro, las listas de espera de la sanidad, la baja calidad de la educación, la degradación medioambiental", les ha dicho Josep M. Vallès, un catedrático de Ciencia Política en la UAB.

Como puede verse con estos mimbres la sociedad catalana ve con pavor cómo sus políticos en vez de legislar para solucionar la crisis, Cataluña es, en este momento, la autonomía española que más empresas y puestos de trabajo destruye, se dedican a legislar para imponer el catalán y desterrar el castellano de su territorio.

En una palabra los políticos nacionalistas catalanes tienen secuestrados a los otros partidos políticos y estos, con tal de mantenerse en el poder, aguantan la intolerancia y el fanatismo, favorecen la intromisión de los poderes públicos en el ámbito privado y personal y lo que es peor, están llevando al caos la país.

Eso si, la utopía independentista sirve de lenitivo a una crisis que tiene a la mayoría preocupada y por eso éstos siguen su camino avante a toda vela.

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